Glaucoma
Glaucoma, ¿el “ladrón silencioso de la visión”?
El glaucoma es una enfermedad ocular que ocasiona la pérdida progresiva de la visión al producir daños en el nervio óptico y la retina. Generalmente se relaciona con la tensión ocular alta, aunque también existen casos de glaucoma en los que la presión intraocular es normal.
¿Sabías que al glaucoma se le conoce como “el ladrón silencioso de la visión”? Esto se debe a que es una patología que reúne las siguientes características:
- Es degenerativa: produce un daño progresivo del campo visual que puede llegar a ser incapacitante.
- Es irreversible: no se cura, solo se controla. Sin tratamiento, el glaucoma puede ocasionar una ceguera irreversible.
- Es asintomática: cursa en los estadios iniciales sin inflamación ni dolor.
- Es crónica: el desarrollo de la enfermedad es lento, en la mayoría de los casos, por lo que la prevención y concienciación son fundamentales.
Clasificación del glaucoma
¿Cuál es la clasificación del glaucoma?
Existen dos tipos de glaucoma: de ángulo abierto y de ángulo cerrado. Las principales diferencias entre ambos son el tratamiento y la evolución de la enfermedad.
El glaucoma de ángulo abierto es una enfermedad genética que puede heredarse de padres a hijos. En las primeras fases de la enfermedad la presión intraocular puede ser normal, lo cual dificulta el diagnóstico. Es recomendable que las personas jóvenes cuyos padres o abuelos hayan tenido glaucoma se realicen revisiones periódicas en el oftalmólogo aunque no experimenten síntomas, ya que la pérdida visual aparece cuando la enfermedad está avanzada.
El glaucoma de ángulo cerrado también se trata de una enfermedad hereditaria en la que, sin embargo, el aumento de la presión intraocular es repentino, dando lugar a síntomas agudos como dolor ocular intenso, visión borrosa, dolor de cabeza, náuseas e, incluso, ceguera repentina. El tratamiento de urgencia puede llegar a ser quirúrgico si la presión intraocular no se controla mediante la administración de fármacos tópicos (colirios).
El aumento de la presión intraocular es la causa responsable de la progresión de la enfermedad ya que, cuando se mantiene elevada, daña estructuras oculares como la retina y el nervio óptico. Estas son las encargadas de enviar la información que recibimos a través de los ojos al cerebro, y si se dañan nuestra visión puede verse afectada de manera permanente. Desafortunadamente, cuando las células que componen la retina y nervio óptico sufren daño no tienen la capacidad de regenerarse, por lo que la lesión será irreversible. Es recomendable el control periódico de la presión intraocular y la administración del tratamiento todos los días para evitar subidas y, en consecuencia, más deterioro.
Respuestas a preguntas clave
¿Cuáles son los síntomas típicos del glaucoma?
Generalmente, el glaucoma es una enfermedad progresiva, es decir, avanza poco a poco durante los años. En estadios iniciales, el ojo es capaz de regular los cambios de presión intraocular por sí solo. Sin embargo, cuando la enfermedad avanza los mecanismos compensatorios del ojo son insuficientes para controlar la presión intraocular. Es en ese momento cuando puede darse la aparición de síntomas como dolor y enrojecimiento ocular, o dolor de cabeza. Una vez avanzada.
¿Cuál es el tratamiento del glaucoma?
El tratamiento farmacológico del glaucoma consiste en la administración de uno o más medicamentos por vía tópica, en forma de colirios, que ayuden a reducir la presión intraocular. Cuando la enfermedad está avanzada, cabe la posibilidad de realizar una cirugía para ayudar a reducir aún más la presión intraocular, y de forma más duradera.
¿Cómo es la pérdida visual ocasionada por glaucoma?
La pérdida visual por glaucoma suele ser progresiva, y la velocidad a la que se produce depende de la correcta administración del tratamiento y del tipo de glaucoma. El profesional oftalmólogo realizará periódicamente una prueba denominada “campo visual” gracias a la cual evaluará la visión. Es aconsejable que los pacientes de glaucoma sigan estrictamente las indicaciones del profesional oftalmólogo y que no olvide ninguna dosis de su tratamiento, ya que esto ayudará a mantener estable la visión durante más tiempo.
¿Cuál es el mejor tratamiento para el glaucoma?
No existe un tratamiento ideal para el glaucoma, cada caso es diferente y único y deberá ser evaluado como tal. Dado que el glaucoma es una enfermedad crónica y que los pacientes utilizarán tratamientos farmacológicos durante muchos años, es recomendable que se empleen aquellos medicamentos que irriten lo menos posible el ojo. Estos medicamentos son aquellos libres de conservantes o PF (preservative free).